Huesca. De leyendas y misterios.


Distancia: 200 Km.
Duración: 12 horas.
Itinerario: Guaso, Ordovés, Lanave, Ipiés, Lasieso, Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, Castillo de Loarre. 
Carburante: 20€
Entradas/Visitas guíadas: 10€.
Ruta vía satélite: Huesca. De leyendas y misterios
A tener en cuenta: La hora de cierre del Castillo de Loarre por ser el último punto de nuestro itinerario.

En el pirineo aragonés además del senderismo y otras actividades relacionadas con la naturaleza encierra una serie de pequeños pueblos y localizaciones que no debemos de pasar por alto si queremos llevarnos una impresión general de la provincia de Huesca más allá de los impresionantes paisajes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Empezamos el día en la localidad serrana de Guaso. Recóndita, y recogida en la falda de un monte, la iglesia destaca sobre el resto de edificios. Caserío de gran tipismo y sabor añejo donde la única carretera asfaltada te lleva al punto más alto. Callejuelas de piedras y hierbas altas, Guaso cuenta como principal atractivo el esconjuradero. Situado junto a la iglesia, el esconjuradero era usado por el párroco de Guaso para alejar a las tormentas a base de exhortos y bendiciones.

En lo alto de la chimenea vemos una piedra colocado a modo de espantabrujas.

La vida retirada en estas montañas apartadas del Altoaragonés fomentó la proliferación de creencias y supersticiones. Bordas y casas rurales de piedra adquirieron para sus rústicas estructuras diversos símbolos protectores como los espantabrujas, piedras colocadas sobre las chimeneas utilizadas por la creencia popular para ahuyentar maleficios y conjuros perversos.

Representaciones de animales en alusión a la piedra milagro de Ordovés. La auténtica es de pequeño tamaño y es propiedad de una familia de Ordovés.

La creencia en los poderes sobrenaturales ha llevado a creer a los habitantes y aldeanos de Ordovés en una prodigiosa piedra que según se cuenta, cura a los animales de venenos y picaduras de escorpión o víboras. La piedra milagro es pequeña y la posee una familia de Ordovés desde hace 4 generaciones. Ante la imposibilidad de verla y hablar con sus propietarios nos quedamos con las que representan a distintos animales y que encontramos junto a la iglesia. La pequeña iglesia es una de tantos templos románicos de la zona, aunque esté de Ordovés, presenta restauraciones no medievales como la torre del campanario que data del siglo XVI o la portada de acceso a la iglesia. Fechada según los estudios en el primer cuarto del siglo XI es un ejemplo de sencillez y armonía. Cuenta con un diminuto cementerio amurallado junto a la iglesia donde descansas los miembros de una única familia.

Ordovés.

De lo sobrenatural a lo mundano solo hay un paso: los escasos 20 km. que separan Ordovés de una exquisita panadería junto a la carretera en Lanave. Una torta de pan de manzana y pan de campo de 3 y 5 Kilos, acompañado de un rico queso de oveja del Serrablo será nuestra compra. Exquisitos productos y una buena relación calidad-precio hace que en escaso 10 minutos formemos cola junto a una decena de personas para adquirir algunos de los exquisitos productos artesanos de la comarca del Serrablo.

Calle de acceso a la iglesia de Ipiés.

Ipiés al fondo.

Antes de parar en Lasieso, hacemos un pequeño alto en el camino en Ipiés. La localidad destaca por su pureza arquitectónica combinando casas de nueva construcción que han respetado el modo de construcción tradicional junto a las más antiguas. La iglesia destaca por localizarse a unos 300 metros del caserío entorno a la cual no existe ninguna otra edificación.

No lejos de Ipies encontramos Lasieso. Su iglesia, resultado de la fusión de dos templos, el conde Sancho Ramírez fundó, a finales del siglo XI, la canónica agustiniana de San Pedro de Lasieso. La iglesia pequeña, con ábside de tambor, pertenece a la primera mitad del siglo XI. La mayor es también románica, de la segunda mitad del siglo XI. Es sin duda alguna la más bella de las iglesias que hemos visitado a lo largo del día de hoy. Llama poderosamente la atención su gran cementerio amurallado junto al templo así como su interior, al cual sólo se puede acceder si nos abren las puertas un señor que vive en una casa aneja al templo. Además de su arquitectura popular destaca por igual una necrópolis con tumbas antropomorfas que al parecer son del siglo X. Las tumbas se encuentran en una laja entre las dos últimas casa del pueblo. Antes de abandonar Lasieso me llamó la atención la recóndita y antigua escuela: Escuela Nacional Mixta.

Iglesia de Lasieso, Huesca.

Tumbas antropomorfas de Lasieso, Huesca.

Callejeando por Lasieso, Huesca.

Retomamos nuestra ruta marcando en el GPS nuestra siguiente parada: el Real Monasterio de San Juan de la Peña. Serpenteando por la carretera observamos como la temperatura exterior que marca el vehículo desciende varios grados. Abrimos los ventanales y una brisa suave nos acompañará en los próximos kilómetros hasta el nuevo monasterio de San Juan de la Peña. El descenso de temperatura no es casualidad ya que según parece existe en la zona un pequeño microclima que permite incluso encontrar especies animales y vegetales propias de las altas montañas pirenaicas. Enseguida llegamos a la hospedería y al monasterio nuevo de San Juan de la Peña, en un bello paraje serrano de extensos bosques de pino silvestre y verdes praderas.

Mirador de Santa Teresa, Monasterio de San Juan de la Peña.

Inscripciones epigráficas de las paredes del claustro del Monasterio de San Juan de la Peña.

Capiteles del Monasterio viejo de San Juan de la Peña.

Detalle capitel “última cena” en el Monasterio viejo de San Juan de la Peña.

Monasterio de San Juan de la Peña, Huesca.

El monasterio viejo de San Juan de la Peña, considerado joya de la arquitectura medieval español se encuentra a unos 2 km. aprox. del monasterio nuevo, lugar donde hemos dejado el coche. Es la hospedería del monasterio nuevo se adquiere la entrada para acceder al monasterio viejo y así como a otras dependencias. La entrada incluye una visita guiada así como el traslado en autobús desde la pradera hasta el monasterio viejo.

Considerado cuna del reino de Aragón, su origen se remonta a la leyenda de los ermitaños Voto y Félix. Cubierto por la enorme roca que le d nombre, el conjunto, aparece perfectamente mimetizado con su entorno natural. La leyenda, similar a otras que encontramos a lo largo del Camino de Santiago narra la historia de Voto, un joven noble que vino de caza con su caballo por estos parajes. Siguiendo a un ciervo fue a parar al monte Pano, cuando el venado que perseguía saltó por el precipicio, y Voto, a lomos de su caballo, vio la muerta a sus pies. La inercia y la velocidad del rápido galope le conducían a lo más profundo del acantilado, momento en el que se encomendó a San Juan Bautista, quedando el caballo rígido al borde del abismo. Después del susto descendió la peña y junto al ciervo despeñado descubrió una ermita dedicada al propio San Juan Bautista. Sorprendido por el hallazgo y las circunstancias volvió a Zaragoza, y tras vender todos sus bienes se retiró con su hermano, Félix, a la cueva, e iniciaron así, una vida de ermitaño.

Ya en el monasterio de San Juan de la Peña admiramos su construcción sobre la Peña. Adentrándonos en el interior del mismo visitamos la iglesia de estilo mozárabe donde se conservan frescos románicos así como la nueva iglesia, de tres ábsides incrustada en la propia cueva. El claustro, joya del monasterio viejo, con sus preciosos capiteles en perfecta armonía con la belleza natural del bosque y la roca, pertenecen al románico del siglo XII. Son consideradas una de las joyas arquitectónicas del Medievo español.

Como en otros puntos del Camino de Santiago al objeto de atraer a los peregrinos al cercano camino de Jaca, en el monasterio permaneció cuenta la leyenda que estuvo el Santo Grial, antes de ser trasladado a Zaragoza y Valencia en 1399. El cáliz permanece desde entonces en la Catedral de Valencia y aunque la Iglesia no se ha pronunciado sobre la autenticidad de esta reliquia, son muchos los que piensan que cuentan con el favor de Roma.

Tras descansar en el pinar próximo al monasterio y maravillarnos de algunas de las panorámicas de otros tantos senderos que parte desde el monasterio nuevo, como son el mirador de la Ermita de Santa Teresa o de San Voto, reanudamos la marcha camino de un castillo, también románico y misterioso,  considerado la fortaleza románica mejor conservada de Europa: el Castillo de Loarre.

Serpenteamos una vez más la carretera que nos ha llevado hasta el monasterio en esta ocasión en recorrido inverso camino de la comarca Hoya de Huesca y del Pantano de La Peña.

Antes de llegar a Loarre, nos maravillamos desde el coche contemplando los Mallos de Riglos.

Atardecer en el Castillo de Loarre, Huesca.

Castillo de Loarre. En el castillo se rodaron hace unos años escenas de la película “El Reino de los Cielos”

Las llaves del Castillo de Loarre, Huesca.

Ya en Loarre subimos al castillo. Subiendo desde Loarre por la carretera y desde la distancia, el castillo se confunde con la piedra, en un impresionante mimetismo. Una visita pausada al objeto de saborear cada rincón del mismo nos trasladará a la época de la Reconquista cuando el castillo fue avanzadilla contra las tierras musulmanas. Son ocho de la tarde y las puertas del castillo se cierran. El guardallaves da el último aviso. Tras alguna que otra voz nos apresuramos a salir y le preguntamos que si alguna vez alguien se ha quedado encerrado en el castillo. Nos afirma que sí, y no por despiste, sino más bien a propósito. Los motivos diversos. Y es que no hay castillo que se aprecie que no tenga su fantasma. El de Loarre lo tiene, y se llama Don Julián. Varias personas han pasado la noche en el Castillo de Loarre de forma ilegal al objeto de grabar psicofonías y sucesos paranormales.

Castillo de Loarre. Cuarto Milenio

El sol cae en Loarre y el guardallaves cierra las puertas del castillo. Es hora de volver a casa. Leyendas, castillos, brujas, naturaleza y arte se entremezclan en estas tierras de Huesca. Sin duda alguna los cerca de 200 Km. han merecido la pena. Nos vamos con buen sabor de boca. Huesca es más que los Pirineos y hoy lo hemos vivido y disfrutado. Volveremos. Saludos. José Manuel Oneto Mariscal.    

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2 Respuestas a “Huesca. De leyendas y misterios.

  1. Las piedras de Ordovés a las que haces mención no tiene ningún significado mágico ni nada por el estilo,fueron colocadas por tres personas en el año mil novecientos noventa aproximadamente, los dibujos los hice yo por distraerme en los veranos, si existe una piedra de Ordovés, pero eso es otra historia.

    • Estimado Ángel,
      Aclarada la confusión, en efecto las piedras que hay colocadas junto a la iglesia no es la piedra mágica aunque pueda parecer al contener representaciones de animales.

      Gracias por la aclaración.
      Queda corregido.

      Saludos.
      José Manuel

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