El Faro de Chipiona


La linterna del faro de Chipiona.

Sigo descubriendo la provincia de Cádiz a golpe de pedal. Si hace cuestión de una semana descubría un tesoro como es el Paraje Natural de los Molinos de Santa Lucía en Vejer de la Frontera, hoy me levanto dispuesto a conocer y aprender sobre la historia y vida del Faro de Chipiona.

Entre una de las tantas singularidades de la provincia de Cádiz, la ciudad de Chipiona cuenta con el faro más alto de España. 69 metros de altura sobre el nivel del mar. Lo construyó un catalán, natural de Badalona, pero muy ligado a las provincias de Cádiz y Sevilla por sus trabajos de ingeniería, su nombre, Jaume Font Escolà.

Escalera de acceso a la linterna del Faro de Chipiona.

Sombras.

La población primitiva de Chipiona estaba ubicada en el terreno que hoy se conoce como la roca o piedra de Salmedina, un arrecife situado frente a la actual población sólo visible durante la bajamar. La proximidad de este arrecife a la desembocadura del río Guadalquivir ha supuesto desde el principio de los siglos un quebradero de cabeza para navegantes, de ahí que posiblemente en época romana, se construyera un faro de humo en dicho arrecife tan “admirablemente construida, como el Faro (de Alejandría) para salvar a los navegantes“, según las palabras del geógrafo griego Estrabón, que denomina a dicha torre “Caepionis Turris“.

Construida por el cónsul Quinto Servilio Cepión en el siglo I a.C., el nombre del faro sirvió para nombrar a la población primitiva que existió en las cercanías del faro y del que hoy bebe sus orígenes la actual Chipiona. Con la subida del nivel del mar solo quedo el escollo de la que hoy solo es visible con la bajamar así como multitud de restos arqueológicos de época romana y fenicia que quedarían para siempre bajo el manto del océano Atlántico. El mar también se quedó con otros muchos restos antiguos, pertenecientes muchos de ellos a todo tipo de navíos, entre los que se incluyen una gran cantidad de galeones que en su travesía hasta el puerto de Sevilla quedaban encallados en el arrecife de Salmedina.

Pepe junto al vértice geodésico del faro de Chipiona.

Parte del grupo desde el balconaje del faro de Chipiona.

Como la gran mayoría de los faros de España, el de Chipiona renace cuando por entonces la reina Isabel II, en un programa llamado Primer Plan de Alumbrado Marítimo de 1847, llevado a cabo por el primer ministro O´Donell, se preocupa por iluminar la, entonces, “oscura costa española“.

No son muchos los faros que he visitado, y qué decir que es el al primero al que subo, pero allá donde leo, hablan de la dignidad de figurar entre los mejores del mundo. En origen, allá por el año 1862 cuando se decide su emplazamiento, el de Chipiona se encontraba en un lugar inhóspito, alejado de la actual población de Chipiona que hoy crece bajo sus pies.

La torre, cuya base se halla a 3 metros sobre el nivel del mar, es una magnífica columna, a imagen y semejanza de las columnas conmemorativas romanas, a cuyo pedestal se adosa la casa de torreros, y cuyo capitel, de gran elegancia, sostiene a casi 69 metros de altura un balconaje, desde donde es fácil imaginar ver partir a galeones y carabelas camino del Nuevo Mundo.

Vista privilegiada está la del faro que nos deja boquiabierto y desconcertado por la perspectiva al ver tan de cerca en la línea del horizonte al Torreón y Sanlúcar de Barrameda, Medina Sidonia y los pórticos de Astilleros. Valgan las siguientes imágenes de muestra, sin decir, que tal monumento arquitectónico debe ser admirado no en imagen, sino allí donde el artista, Jaume Font, lo erigió de forma magistral. En la Revista de Obras Públicas lo describe así: “El faro de Chipiona, debe verse allí, en Chipiona: ante el Océano; desde la playa; elevándose como un gigante de piedra sobre todo lo que le rodea; destacando las puras y limpias líneas de su columna, los bellísimos contornos de su incomparable capitel, el ligero calado de su balconaje de hierro, la esbeltez de su linterna, la atrevida aguja de su pararrayo, sobre el fondo azul de aquel admirable cielo de Andalucía“.

El Pentágono de Chipiona

Faro auxiliar.

Sombras.

El mar de plástico de los invernaderos de flor cortada se confunde con el azul del cielo.

Sombras.

Armonía, cielo y luz.

La recompensa a tanto esfuerzo.

Saliendo de Cádiz. La ruta comenzó muy temprano viajando en el catamarán desde Cádiz a Rota con nuestras bicicletas.

Desde Rota tomaremos la Vía Verde de la Costa hasta Chipiona. El grupo en Rota.

En un magnífico artículo que data de 1868, se alaga a su constructor, Jaume Font, de quién se dice “no puede ser ya, ó por lo menos no debiera ser, desconocido en España“. El articulista afirma el reconocimiento que Jaume Font posee en las provincia de Cádiz, Huelva y Sevilla ( a él se deben obras como la Estación de trenes de Huelva o la canalización del río Guadalquivir en Sevilla), y se pregunta “¿quién sabe que existe una obra magnífica en Chipiona? ¿Quién la ha visto? Nadie“. Tal vez en 1868 fuera así, pero en el día de hoy 9 amigos de la asociación dRuta la hemos visitado.

El faro tardó 4 años en construirse por la dificultad en su construcción a base de muros cilíndricos de piedra ostionera. En su interior destaca su escalera helicoidal de piedra de 344 escalones. En el capitel encontramos su lámpara aeromarítima que permite ser aprovechada como baliza por los aviones, dando un haz de luz que alcanza la misma distancia en vertical que en horizontal.

Parece ser que en dos ocasiones permaneció apagado el faro por cuestiones de seguridad nacional, una durante la contienda hispanoamericana de la Guerra de Cuba cuando se temió una invasión americana de la costa española (el mismo motivo llevó a destruir los antiguos faro de Cádiz y Rota) así como durante la Guerra Civil española por el temor del bando franquista a poder orientar a barcos del bando republicano.

Hoy el faro sigue dando luces a quién se acerca a Cádiz por el océano atlántico y en su interior aún viven los familiares de los tres antiguos torreros (o fareros) encargados del mantenimiento del mismo así como de las balizas del Bajo de Guía y del faro de Bonanza. Visitarlo no es fácil ya que las visitas son de grupos reducidos y concertadas con la Oficina de Turismo de Chipiona.

Valga este pequeño acercamiento a una de las obras de ingenieras de la provincia de Cádiz de carácter monumental y valoremos, y demos a valorar lo poco (y mucho) que tenemos que ofrecer. Empecemos conociéndolo.

José Manuel Oneto Mariscal.

Para saber más:

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3 Respuestas a “El Faro de Chipiona

  1. Muy buenas fotos Eli.
    He colocado el album de las rutas en Flickr en un widgets en el menú de la derecha. Sube el resto de fotos en la medida que puedas. Saludos.

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