La Sierra de San Pablo y el Castillo de Cote


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Al fondo el Castillo de Cote, en la Sierra de San Pablo, Montellano (Sevilla).

Montellano.

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El escudo de Montellano hace referencia al episodio histórico del incendio por las tropas napoleónicas de Montellano los días 14 y 22 de abril de 1810.

Poco o casi nada conocía sobre la localidad sevillana de Montellano. Allí, donde hace frontera norteña la provincia gaditana con la frontera sureña sevillana, a 9 Km. de Puerto Serrano y sobre la falda de la Sierra de San Pablo crece el caserío de Montellano desde tiempos inmemorables. La relación del núcleo poblacional con la Sierra de San Pablo viene de lejos. La Sierra de San Pablo constituye una atalaya natural desde donde observar buena parte de la campiña y sus caminos -al parecer se cree que por aquí pasaba una importante vía comercial, calzada en época romana, que unía Carmona y el puerto gaditano de Carteia- por lo que no es de extrañar que en su punto más alto, allí donde el vértice geodésico marca los 531 m. sobre el nivel del mar se haya encontrado evidencias arqueológicas de un asentamiento humano. Este yacimiento cuenta con una gran amplitud cronológica que lo sitúa en un período encuadrable desde el Bronce hasta la Edad Media. Se conoce como el yacimiento de Pancorbo. La falta de un estudio arqueológicos sistemático que profundice sobre su estudio impiden asegurar de que se tratase de un asentamiento de tipo poblacional estacional por lo que los historiadores y estudiosos se inclinan por un asentamiento de tipo fortificado -se observan hasta tres líneas de murallas- sólo habitada en caso de extremo peligro. Pascual Madoz cita al yacimiento de Pancorbo, aunque sin nombrarlo, cuando afirma en su descripción de la sierra de San Pablo: “en la mencionada de San Pablo (…) al estremo opuesto (al Castillo de Cote) vestigios muy marcados de un pueblo considerable“. Pero no fue de este yacimiento de donde salió la que puede ser considerada la pieza museística más importante descubierta en Montellano. Hablamos de la “mensa ponderaria de Montellano”, una pieza única en la península ibérica y que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla. Esta pieza arqueológica fue encontrada en el Cortijo los Pilares y tenía un uso muy básico: medir.

La “mensa pondedaria de Montellano”.

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“Mensa pondedaria de Montellano”. Museo Arqueológico de Sevilla. Imágenes: Manuel Camacho Moreno, Museo Nacional de Antropología.
CER.es (http://ceres.mcu.es), Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, España.

La mensa pondedaria era utilizada por los comerciantes para medir capacidades y la mensa pondedaria de Montellano cuenta con 5 cavidades circulares de distintos tamaños con un rango que va desde los 4.5 litros, del recipiente de mayor capacidad, a los 0,1 litros de la cavidad más pequeña. De época romana, se ha datado entre los siglos I-III d.C., las referencias bibliográficas sobre la misma son muy escasas. Roma, custodiaba el patrón de medida, y éstos pesaban, contaban y median en libras, ases y pies respectivamente. Para los líquidos el patrón de medida abarcaba un amplio rango desde el Cyathus (0,046 L.) al Culleus (525,27 L). En la mensa pondedaria de Montellano de acuerdo a la forma y dimensiones de los recipientes, sus capacidades de medición son de 4.5 litros (semodius), 1.5, 0.2, 0.2 (hemina) y 0.1 litros (quartarius) respectivamente. Piezas de este tipo se conocen en Pompeya.

Mensa pondedaria de Pompeya. Imagen: Imaish

Desde Montellano al Castillo de Cote.

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Portada barroca de la Iglesia de San José, Montellano (Sevilla)

A los pies de la Sierra de San Pablo iniciamos nuestro recorrido por las calles de Montellano. Nuestro primer objetivo es llegar al vértice geodésico de la Sierra de San Pablo. Callejeamos buscando la parroquia de San José. El edificio no tiene nada notorio pero cuenta con un elemento de interés:  su portada barroca; y una curiosidad: el jubileo de la Porciúncula.

Esta celebración religiosa, tiene su origen en Italia, concretamente en la ciudad de Asís, y como ya podéis suponer tiene a un protagonista: Francisco de Asís. Éste consiguió del Papa la capacidad de poder ofrecer, él y sus seguidores, una “indulgencia plenaria” a las personas pobres y sin recursos que no tenían capacidad de enrolarse en Cruzadas o realizar peregrinaciones a Santiago de Compostela, Roma o Tierra Santa. Para ello tenían que cumplir una serie de requisitos: en primer lugar visitar una iglesia franciscana, una catedral o una parroquia un 2 de agosto; rezar un Padrenuestro y el Credo; y por último confesarse, comulgar y rezar un Padrenuestro con Avemaría y Gloria. Sus seguidores fundan en una zona boscosa entre el río Guadalete y el río Salado, al que llama la “Algaida de Cotte” un convento franciscano: el Convento Franciscano de San Pablo de la Breña. En esa misma época, a mediados del siglo XVII los habitantes de la primitiva aldea de Montellano, donde se sitúa el actual caserío, comienza a crecer y sus habitante peregrinan cada 2 de agosto hasta el convento para ganarse su indulgencia. Con la desaparición del convento, éste privilegio recaerá en la actual parroquia de San José y su tradición ha llegado hasta nuestros días.

Según parece el paisaje al sur de la Sierra de San Pablo debió ser muy diferente al actual. Al parecer al espacio comprendido entre el Guadalete y el río Salado debió ser un bosque, o al menos así se desprende de la información que recoge el censo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en relación a los “Señoríos de Montellano y Morón de la Frontera“:

“el espacio entre los ríos Guadalete y Salado se denominó Algaida de Cote o Breña de Cote. Bosque que tuvo un aprovechamiento cinegético (caza), maderero y de recolección de frutos silvestres que se producía desde las poblaciones limítrofes, caso de Sillibar –¿tal vez el Yacimiento de Pancorbo?–  y Morón, puesto que Cote estaba prácticamente despoblada y no era más que un puesto de vigilancia en la frontera dependiente de Morón. Todo ello, lo conocemos a través de las fuentes escritas, pero también a través de los análisis paleo-botánicos efectuados en la excavación de Cote. En efecto, se detecta un enfriamiento del clima que datamos en el siglo XIV unido a un predominio de plantas silvestres propias del bosque bajo mediterráneo, acompañado de la desaparición de vestigios de plantas horto-frutícolas”.

Con todas estas premisas sólo nos queda hablar de lo que realmente hemos venido a ver: el famoso Castillo de Cote.

El Castillo de Cote.

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El castillo de Cote desde el mirador del puerto del Acebuche en la Sierra de San Pablo, Montellano (Sevilla).

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“Planta del donjon tetrabsidal de Cote, en Montellano (Sevilla)”

Así, charlando llegamos al Mirador del puerto del Acebuche. Desde aquí obtenemos de las panorámicas más bellas del castillo. Éste, también es un castillo único “en su especie”. Su singularidad radica en su planta. Consta de una planta central, de doble simetría formada por 4 ábsides adosados, catalogada como “donjon tetrabsidal”. No hay otra torre igual en toda la península ibérica. Para ver torres de similar diseño tenemos que viajar a Francia: Château d’Étampes, donjon de Ambleny, donjon de Houdan; o a Inglaterra: Walmer castle. Además del Castillo, también tiene su interés otros elementos como son una doble muralla y un arrabal extramuro. Las primeras construcciones fortificadas del Castillo de Cote datan de la época del Califato de Córdoba (s. X) y del período de los reinos de Taifa (s. XI). En 1240, tras la conquista castellana, el recinto se ve sometido a varias reformas llevándose a cabo la construcción de la torre tetrabsidial. Tras cruzar el primer perímetro del recinto amurallado –cuya función era defender la villa que aquí se asentaba– llegamos tras unos 300 metros a una segunda murallas de mayor fortaleza a los pies del castillo. Ya en la torre, cruzamos la puerta principal y alzamos la vista al techo, admirando el bello conjunto arquitectónico que conforma sus 4 ábsides decorados por una bóveda de crucería de aristas ocultas por arcos cruceros.

La ruta no termina aquí, quedan más de 14 Km. para llegar a Puerto Serrano pero nos vamos con la satisfacción de conocer un nuevo tesoro de nuestro rico patrimonio cultural. Satisfecho por la hazaña conseguida caminamos por la Cañada Real de Ronda hasta las inmediaciones de la Vía Verde de la Sierra dando por concluida por fin esta larga pero cultural ruta.

 

Para saber más:

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6 Respuestas a “La Sierra de San Pablo y el Castillo de Cote

  1. Hola, cada noche acostumbro leer webs, porque me apetece aprehender cosas, asi me he topado vuestro genial post. Creo que se va a convertir en uno de mis favoritos.

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