La ciudad romana de Ocuri | Ubrique


Distancia: 2,5 km.
Dificultad: Baja
Duración: 2 horas (visita guiada)
De interés: Yacimiento arqueológico de Ocuri
Permisos: Sí, solo se puede acceder con visitas guiadas. Abierto de martes a domingo, lunes cerrado. Ver horario de las visitas guiadas aquí
Modalidad: Lineal y circular
Ruta vía satélite: Ciudad romana de Ocuri
Observaciones: Información y reserva: 956.464.900.
Web oficial: www.yacimientodeocuri.es
Apta para realizar con niños: Sí.

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Yacimiento Arqueológico de Ocuri, Ubrique

Mediodía de un sábado cualquiera. Me dispongo a visitar Ocuri, uno de los pocos, por no decir el único yacimiento de la ruta arqueológica de los pueblos blanco “abierto” a las visitas turísticas.

Enclavado en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema y a pocos kilómetros de Ubrique, Ocuri espera a los visitantes desde un mirador privilegiado: el Salto de la Mora. Desde sus 600 metros de altura, los ‘ocuritanos’ que aquí vivían controlaban los pasos naturales que conectaban la serranía de Ronda con el Campo de Gibraltar y la Bahía de Cádiz. Ello explica que desde tiempos inmemorables este altozano fuera ocupado por diferentes asentamientos humanos que han dejado su impronta en la piedra caliza configurando una ciudad que permaneció oculto (o semi oculto) desde el siglo III d.C. (fecha aproximada de su abandono) hasta bien entrado el siglo XVIII. 

Por aquel entonces, un vecino de Ubrique, Juan Vegazo, conocedor de las ruinas que se esparcían en las cercanías de su localidad, compró en el año 1792 por tres mil doscientos veintiún reales, los terrenos del Salto de la Mora, con un doble propósito: la plantación de viñedos y la búsqueda, en paralelo, de las antigüedades del lugar.

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Hoy, doscientos y pico años después de que Juan Vegazo decidiera sacar a la luz lo que el paso del tiempo se había encargado de ocultar, Ocuri es el yacimiento arqueológico más importante de la Sierra de Cádiz: la ciudad contaba con termas, murallas de 5 metros de altura, foro y una necrópolis con un mausoleo único en la provincia.

A pesar de ello, la ciudad es más conocida en los círculos académicos por su ‘anécdota epigráfica’ que por los tesoros que atesora. Y es que su historia reciente, desde su descubrimiento hasta la actualidad ha ido ligada a una vieja polémica epigráfica (la epigrafía es la ciencia cuyo objeto es conocer e interpretar las inscripciones).

Todo empieza en el año 1794. Juan Vegazo descubre en la zona alta del yacimiento dos pedestales con inscripciones dedicadas a los emperadores Antonio Pío y Cómodo. Años después, en 1805, la Real Academia de la Historia (RAH) publica los hallazgos de Ubrique, dando oficialidad a lo allí descubierto. En dicho informe se hace referencia a los dos pedestales y se deja por escrito una lectura errónea de las inscripciones… proponiendo el nombre de ‘Ocurri’ (con dos ‘r’) para el yacimiento del Salto de la Mora, atendiendo a la inscripción ‘OCVRRITANOR’, cuando en realidad en los pedestales se puede leer claramente ‘OCVRITANOR’ con una sola ‘r’.

Emil Hübner

Pero ahí no queda la cosa. El alemán Emil Hübner, el mayor experto epigrafista de la segunda mitad del siglo XIX, estando en Ubrique para ver las inscripciones no quiso pagar la remuneración -un tanto abusiva- que un guía local le pidió por indicarle el camino hasta el yacimiento. Sin poder comprobar in situ las dos inscripciones, marchó de Ubrique y prosiguió su viaje. Años después, dejaría escrito en la obra más exhaustiva (y de referencia) sobre epigrafía latina de Hispalis, el Corpus Inscriptionum Latinarum, el gazapo de las dos ‘r’.

Y así es como las dos ‘r’ han acompañado a “Ocuri” desde su descubrimiento. A pesar de que muchos otros eruditos, incluidos académicos de la historia, ratificaran que lo más correcto era utilizar una sola ‘r’. Las dos ‘r’ han quedado reflejadas en mapas del ING o en guía turísticas. O incluso en el propio subconsciente de los ubriqueños, donde perdura ‘Ocuri’ con sus dos ‘r’. No obstante, se ha demostrado que lo más correcto científicamente es utiliza ‘Ocuri’ con una sola ‘r’, y así, es como lo conocemos hoy día.

Para completar la visita a Ocuri, decidimos días después de pasar por el Salto de la Mora, acercamos al Museo de Cádiz. Allí encontramos el único epígrafe de Ocuri (de los dos que Juan Vegazo descubrió y que Hübner no quiso ver por no gastarse unos reales…) que se conserva en la actualidad. Al parecer los dos epígrafes fueron enviados al Museo de Cádiz para su conservación pero se desconoce dónde se encuentra el epígrafe que hacía referencia a Antonino. Sólo conservamos el epígrafe dedicado a Cómodo. Y sí, ‘ocuritano’ se escribe con una sola ‘r’ :)

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Calzada romana que serpentea por la ladera del Salto de la Mora hasta las inmediaciones del Mausoleo. Éste, constituye el principal edificio monumental conservado del yacimiento y es de unas dimensiones extraordinarias.

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Mausoleo. Accedemos al interior del edificio con la mirada puesta en el suelo. Con cuidado de nos resbalar, contemplamos los nichos, las paredes -las cuáles pudieron estar pintadas- y la bóveda. En ésta última, encontramos una trampilla que deja pasar la luz del día. Esa es la entrada real al mausoleo. En la actualidad se entra por una “puerta falsa” que nunca existió. Y que debió abrirse en algún momento de la historia para poder acceder más fácilmente al interior del edificio y usarlo como encerradero de ganado.

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Mausoleo. Trampilla que deja pasar la luz y que es la puerta “real” por donde se accedía al interior de la cripta en época romana. Este tipo de entrada recuerda a las tumbas de pozo de cámara de tradición púnica, cómo la que existe en Carmona, Sevilla.

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Mausoleo circular de la necrópolis de Carmona. Aquí también se conserva la entrada original -del mismo tipo que en Ocuri, a través de una trampilla superior- tal y como podemos observar en las imágenes.

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Mausoleo.

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Entrada a la ciudad. Murallas ciclópeas.

Muralla Ciclópea de Ocuri

Murallas ciclópeasEs una estructura de grandes bloques calizos irregulares colocados sin mortero y en los que se aprecian rectificaciones posteriores. Debió tener una anchura de dos metros, con bloques de gran tamaño colocados de forma anárquica aunque sólida en aspecto. Tiene una longitud conservada de unos 26 metros y una altura de 3,5 metros, por lo que se calcula que debió tener una altura original de al menos 5 metros. Contó con una puerta monumental (romana) que se erigió posiblemente entre los siglos I y II d.C. aunque la muralla cronológicamente abarcaría un periodo mayor: desde el siglo V a.C. para su fase de construcción (ibérica) hasta el siglo II d.C. para su abandono.

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Entrada a la ciudad. Muralla ciclópea.

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Fuente de Minerva. En ella, Juan Vegazo descubrió un torso (sin cabeza, ni piernas) de una diosa en mármol, hoy día desaparecido. Vegazo la identificó con la diosa Proserpina, pero existe cierto consenso en afirmar que se trataba de la diosa Minerva (Ramón Corzo, 1982)

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Fuente de Minerva.

Cisterna nº 1 de Ocuri, Ubrique

Cisterna. Junto a la Fuente de Minerva encontramos un aljibe o cisterna de grandes dimensiones. Los investigadores siguieren que a diferencia de lo que se ha pensado hasta ahora, dicha cisterna no estaba asociada a una vivienda, sino que más bien a un edificio contenedor de este depósito. Su capacidad de almacenamiento ronda los 30.000 litros.

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Foro. Aquí se hallaron las famosas inscripciones conmemorativas de Antonino Pío y Cómodo -que tanto han dado que hablar- dedicadas por los decuriones de la “Res Publica de los Ocuritanos”, así como el de la sacerdotisa del culto imperial Postumia Honorata. Además aparecieron los restos de una estatua de un varón tocado con una piel de león que se ha identificado como del emperador Cómodo y abundante material edilicio como fustes, capiteles, basas, grandes sillares, etc., algunos de los cuales siguen estando en mitad del llano.

Termas de Ocuri, Ubrique

Termas. Constituyen un elemento sumamente atractivo que trae de cabeza a los investigadores. Algunas hipótesis apuntan a que pudo tener una función termal pero faltan algunos elementos clave que impiden determinar con claridad su funcionalidad. Aun así, este complejo hidráulico es extraordinario y único en la Sierra de Cádiz.

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La visita acaba en la vivienda de Juan Vegazo, o en lo que queda de ella. Esta pequeña casa, en la que prácticamente todo el material constructivo utilizado procede de las ruinas de las edificaciones romanas, domina todo el foro de la antigua ciudad.

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Y bajo la sombra de un gran acebuche, catalogado como “singular“, nos despedimos de Ocuri.

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Los dos pedestales de Ocuri dedicados a los emperadores Antonino (izquierda) y Cómodo (derecha). Fuente: oppidumgestionarqueologica

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Pedestal dedicado a emperador Cómodo procedente de la ciudad romana de Ocuri, Ubrique. En él se puede leer ‘OCVRITANOR con una sola ‘r’ y no con dos. Museo de Cádiz.

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Una respuesta a “La ciudad romana de Ocuri | Ubrique

  1. Reblogueó esto en Senderismo Pepey comentado:
    Soy un apasionado de la Sierra de Grazalema, siempre que puedo me escapo desde Rota, donde vivo, para hacer alguna ruta. Me ha encantado esta entrada y la comparto en mi blog. Pronto publicaré alguna de mis rutas. ¡Gracias a blogdruta.com por este maravilloso blog!

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